La ansiedad se perpetua... recorre miles de kilómetros... a muchas horas del día, hay momentos que trasgrede mi piel, siento que sobre mi piel... se mueve infinidad de animalitos que hacen una tórrida cosquilla y que durante todo el día me mantienen en ascuas, y eso me gusta; y cómo me gusta.
Es observar en los espacios algo de lascivo que me ofrecen, es mirarme una y otra vez y sentir que puedo más allá... a veces hasta de las letras, que puedan magnificar el sentimiento que me embarga luego de leerte. Esa sensación gratifica mi espíritu de una forma, que a veces no consigo palabras para describirla.
Entonces me recreo en las imágenes que quedaron, en esas que resultaron persistentes y es eso, lo que permite que pueda aceptarme y aceptar tus afectos de esa manera, a veces intermitentes, otras veces lacerantes... menos mal que puedo observar los dejos de ternura en todos ellos, por sigo aquí.17306
miércoles, 16 de abril de 2008
Verde
Te imaginas una lechuga, ¿sabes de qué te hablo?, hoy cuando muy temprano la deshacía…. Con el fin último de hacer una ensalada sin condimentar para llevar de almuerzo (el condimento se lo pongo cuando me la voy a comer); me volvieron frases del libro La Vida Secreta de las Plantas, ahí señalan que cuando se manipulan alimentos crudos hay que tener buenos pensamientos, y lo hice con el agrado de imaginar los abrazos tan íntimos que se dan las hojas entre sí… los verde y blanco in crescendo de cada hoja, pero insistí en ese abrazo fuerte, sin temor de unirse unas a las otras hasta su final… una inmensa roseta verde… si…; pero ocurrió que fueron dos tipos de lechugas que utilice, la otra con sus hojas verticales… acostadas una sobre la otra, también en un final… que, te juro, no me quedo más remedio que darle ese sentido erótico a lo cotidiano… con el condimento de tus recuerdos.
Dirás demasiado fútil este correo, pero, créeme que si son esos detalles tan sencillos, esas cotidianidades que me dan letras para estar cerca de ti, entonces un ¡Viva!, a los mismos.
Dirás demasiado fútil este correo, pero, créeme que si son esos detalles tan sencillos, esas cotidianidades que me dan letras para estar cerca de ti, entonces un ¡Viva!, a los mismos.
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