miércoles, 16 de abril de 2008

Verde

Te imaginas una lechuga, ¿sabes de qué te hablo?, hoy cuando muy temprano la deshacía…. Con el fin último de hacer una ensalada sin condimentar para llevar de almuerzo (el condimento se lo pongo cuando me la voy a comer); me volvieron frases del libro La Vida Secreta de las Plantas, ahí señalan que cuando se manipulan alimentos crudos hay que tener buenos pensamientos, y lo hice con el agrado de imaginar los abrazos tan íntimos que se dan las hojas entre sí… los verde y blanco in crescendo de cada hoja, pero insistí en ese abrazo fuerte, sin temor de unirse unas a las otras hasta su final… una inmensa roseta verde… si…; pero ocurrió que fueron dos tipos de lechugas que utilice, la otra con sus hojas verticales… acostadas una sobre la otra, también en un final… que, te juro, no me quedo más remedio que darle ese sentido erótico a lo cotidiano… con el condimento de tus recuerdos.
Dirás demasiado fútil este correo, pero, créeme que si son esos detalles tan sencillos, esas cotidianidades que me dan letras para estar cerca de ti, entonces un ¡Viva!, a los mismos.

1 comentario:

Isangel dijo...

HOla, gracias por tu visita, por tu comentario y por anotarte al sorteo.
Acabo de leerte esta entrada, me ha encantado, no se me habria ocurrido nunca pensarlo ni verlo de esa manera.... Y ahora que te leo, me doy cuenta que tienes razon... es como un abrazo el que las hojas se dan entre si... Gracias. Un abrazo