viernes, 10 de mayo de 2013

UNA NOCHE
 31102007

Quiero imaginarla. Quiero recrearla en esas cosas que me agradan. Pero hoy voy al béisbol, acá hay buena fanaticada, así como allá es el fútbol. Voy con el ser de siempre, que de forma recurrente, cuando menos se espera, llega. En su queda búsqueda de afecto, así de mes en mes… quizás de año en año. A él no le escribo, desde hace tiempo, el no es la persona que pueda entender mis letras.
¿Acaso la fuerza de la costumbre?, ¿la aridez? ¿Los falsos sueños? ¿Qué hace el límite de situaciones así? Son muchos años, muchos, hay momento que siento que no me acostumbre, pero cuando llega el verle sus ojos emocionados, su manera tan modesta de darme afecto, sus ausencias de las tantas preguntas que yo me hago y no comparte. Qué este ser con una suerte de mediano conocimiento de mis realidades, de su poca intuición o inquietud por abrir algún libro que me rodea, por querer conocerme un poco más se acerque pueda hacer una fiesta, la fiestas las hacen la querencias en solidaridades y afectos de años.
Pero no, Eduardo, él es algo tangible que llega cuando ya se agotan las ausencias, cuando los afectos se hacen demasiado quedo y, cuando mi cuerpo lanza el basta… entonces, es recomenzar las historias, completar algunas ante las intermitencias de su presencia.
Pero en fin, no hubo béisbol… el tráfico, la presencia de una prima muy querida, la noche larga, la falta de música y quizás un whisky hubiesen tenido otro efecto, pero sirvió el amanezco. Muchos cariños…. Te beso y en mi pensamiento tu manos recorrieron mi piel anoche….

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