Mi querida sobrina:
Un cuento, cuando estudiaba en la escuela primaria creo que cuarto grado, si la memoria no me engaña, había un niño hermoso, un personaje de alguna de las obras de Proust; hermoso, ojos marrones, delgadito y de buenos modales, un personaje… distante y poco hablador, hijo de un emigrante español que tenía un estudio de fotos en la calle Bolívar; yo todavía a esa edad no sabía de gusto ni regusto y mucho menos de cosas del amor entre un hombre y una mujer.
Otro cuento, era tal, que en una oportunidad una mujer se quito la vida por asuntos pasionales, también en Cumaná, y mi mamá no quería que yo supiera nada de ese hecho. Para que veas la inocencia.
Pero vuelvo al primer cuento, me toco estudiar en la tarde y cuando llegaba a la fila, para entrar al salón, él, tratando de que nadie lo viera me entregaba una bolsita con caramelos, esos caramelos eran especiales, pues lo hacía una señora que vivía de eso, algo así como una chupeta de caramelo, en aquellos tiempos creo que se le decía pirulin, nada parecido al que conocemos hoy. En fin, el sólo hacia entrega de eso, sin mediar palabras y mucho menos, Sólo eso. Ese gesto, cuando hoy lo remuevo en mi memoria, me parece que era el gesto de mayor delicadeza que he recibido, te lo repito de mayor delicadeza que he recibido. Todavía hoy lo guardo en la memoria como mi primera experiencia de amor. Pero viene el cuento, porque quiero que te sientas protegida por los seres que te aman, que somos muchos. Igual que quiero que te sientas halagada en lo más profundo de tu ser por ese hermoso regalo, que nuestras mentes, ya maduras pueden analizar de mil maneras, más no estamos en tu corazón y mente para saber realmente a dónde, en tu escala de valores, puedes colocar un regalo de esa magnitud; bueno, uno lo ve como más grande, como caro, como aquí estoy yo, que soy el único que puedo regalarte esto. No, y siento, que cuando escribo esto, no quiero caer en esa sensación, al contrario desde lejos de los acontecimiento creo, que el afán de él es buscar en ti algo, que el no sabe lo que es, que no tiene claro y que a consecuencia de dolores y tristezas, hoy con mayor afán quiere hacer que los otros vean. La mente humana es tan difícil.
Dígame cuando elucubramos, y casi siempre pensando lo peor. Ahora no, ahora yo no pienso lo peor, pienso que él anda buscando algo, lo importante es, y que es, sólo que deseo que tengas presentes y te preguntes eres tu ese algo? Y con esa claridad camina a su lado, no le muestres temor, el amor es de todos, menos temor. Los sentimientos tienen que darse en la medida que uno los dibuja para uno mismo, me amo, amo a los demás, y así sucesivamente. Hoy más que nunca, bueno, con los acontecimientos y las cosas que se viven actualmente, darle visos de romanticismo a cualquiera relación, podría estar lejos, pero no, al contrario, sino no es por una obra escrita, alguna telenovela bien plantada, alguna historia de amor cercana, sabemos que el romanticismo siempre estará presente, por ello, con las miles de sustancias que tiene el amor, hay que buscar la química exacta, (tu tío Romel te puede dar mejores detalles de química que yo), pero esa química existe, unida a una física que no sé si será cuántica, pero física al fin, que conjuga un todo, algo que no se describir en una suma de ALEGRIA+ENSUEÑO+ILUSION+TERNURA+++++ y lo más importante
1 comentario:
Gracias por tu mensaje y por anotarte al sorteo. Te deseo mucha suerte. Un abrazo
Isangel
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